Los árabes demonizan a Israel y a los judíos

Justice 27 (primavera 2001)

Publicación de “The International Association

of Jewish Lawyers and Jurists”

Dan Pattir


Cualquiera que afirme que los días de las virulentas caricaturas antijudías de la era nazi de la revista Der Stürmer se han acabado, está totalmente equivocado. Cualquiera que todavía tenga la idea de que la  demonización de los judíos y de Israel es algo del pasado, debería echarle un vistazo a  la prensa árabe, y se desengañará completamente. En la prensa escrita de todos los países árabes aparecen habitualmente una gran cantidad de artículos, editoriales y sobre todo caricaturas. Los diarios, los semanarios y todo tipo de revistas están llenos de caricaturas con el peor tipo de contenido antisemita. Éstos aparecen en todos los países árabes, incluyendo en aquellos con los que Israel ha firmado tratados de paz  (Egipto, Jordania y la Autoridad Palestina).
    Los temas son repetitivos y la mayoría de las veces idénticos tanto en contenidos como en estilo. No hay un trato suave, siempre es rudo, brutal y sangriento. Esta es la forma en la que los caricaturistas y los respectivos editores tratan la negación del  Holocausto, el judío como estereotipo, los israelíes sin diferencias entre ellos, Israel  como una entidad de tipo nazi totalmente negativa y la judería en su conjunto como el mayor peligro para la Humanidad.
    El fenómeno de la demonización de los judíos y de Israel a través de la edición de caricaturas en la prensa árabe no es ni reciente ni nuevo. Ha formado parte del modo de actuar de la prensa árabe desde el establecimiento del Estado de Israel y siempre  ha sido percibido por los regímenes árabes gobernantes como un instrumento legítimo en la lucha contra Israel, que no hay por qué limitar.
    Deberíamos resaltar que en la mayoría de los casos, la prensa árabe  no ejerce la libertad de prensa. Ya sea de forma abierta o encubierta, la prensa está totalmente controlada por el estado; los jefes de redacción son nombrados a dedo por los dirigentes del Estado. No se publica ninguna caricatura contraria a la línea editorial, y la línea editorial no es lícita si es contraria a las directrices del régimen.
    Ni siquiera los periódicos árabes que se denominan independientes –manejados discretamente por ciertos regímenes del mundo árabe– editados e impresos en Londres o París, como Al Khayat y Sharq-al Ausat, siguen el mismo patrón, recurriendo a la política de demonizar a los judíos a través de las caricaturas. En este contexto, hay que poner el énfasis en el comportamiento de la prensa de Egipto, Jordania y la Autoridad Palestina, regímenes con los que Israel ha firmado acuerdos de paz. En la prensa de los países del Golfo se produce el mismo fenómeno, a pesar de que se la considera de la mayor calidad y más abierta políticamente.
    A pesar de los tratados de paz vigentes con Israel, los medios de comunicación pertenecientes al gobierno egipcio y a otros estados, no se han abstenido nunca de publicar imágenes antisemitas en las caricaturas editoriales, las cuales van desde representar a los judíos como una fuerza satánica que intenta minar al Islam a representar a una camarilla internacional de judíos que sólo buscan la dominación del próximo oriente y del mundo; judíos controlando al gobierno americano; la equiparación de los judíos con los nazis y líderes israelíes con esvásticas; teorías de la conspiración alegando que los israelíes intentan envenenar o corromper a la juventud árabe; nuevas versiones de los libelos acusando a los judíos de crímenes rituales contra los árabes, mostrando a los judíos como criaturas demoníacas e infrahumanas empeñadas en matar inocentes árabes. Las esvásticas y las serpientes son las imágenes más comunes asociadas a los judíos y al estado de Israel.
    De las muchas formas de expresión antisemita en la prensa egipcia, la más siniestra y peligrosa es la del uso de viñetas representando a los judíos en los clásicos estereotipos, a menudo expuestos descaradamente en los quioscos, una práctica que puede hacer estallar las pasiones en un país donde muchos jóvenes son analfabetos y, por lo tanto, no leen los periódicos, pero se hacen una idea distorsionada de los judíos observando dichas ilustraciones. La imagen más común del judío es la del hombre inclinado o jorobado, con barba y que lleva un traje negro desgastado y con una nariz larga y ganchuda; éste es el mismo y desvirtuado estereotipo del que se valieron los nazis y, más tarde, la Unión Soviética comunista.
    El resultado de estos implacables ataques antisemitas es que una generación entera se ha hecho adulta desde el tratado de paz entre Egipto e Israel, estando expuesta a esta misma propaganda negativa de judíos e israelíes. Los estereotipos antisemitas han constituido un retraso importante en la normalización de los lazos con Israel y están en clara contradicción con los tratados de paz entre Israel y sus vecinos, los cuales hacen un llamamiento para “la prevención de la incitación y propaganda hostil”, como se especifica en el Acuerdo Interino (Protocolo de Hebrón, 1997) y como se establece en el más reciente Memorando de Wye River: “los palestinos promulgarán un decreto prohibiendo todas las formas de incitación a la violencia o al terror”. La Autoridad Palestina, no ha erradicado este tipo de incitación y propaganda hostil; bien al contrario, ha hecho todo lo posible por alimentarla.
    La misma tendencia puede encontrarse, desafortunadamente, en la prensa jordana; antes y después del tratado de paz alcanzado en 1994 y a pesar de que la autoridad real ha intentado mostrar una mayor contención.
    Los nuevos periódicos creados en la Autoridad Palestina, tanto los órganos oficiales de prensa como los “privados” (todos bajo la estricta supervisión de la AP), son actualmente los campeones en cuanto a viñetas se refiere, transmitiendo el peor odio y malicia, igualando a las caricaturas más sucias de la prensa siria o iraquí, demonizando a los judíos y a Israel hasta los niveles más bajos.
    El profesor Bernard Lewis, distinguido especialista en Oriente próximo, expuso en su libro Semitas y antisemitas que la demonización de los judíos está llegando más lejos de lo que nunca ha llegado en la literatura occidental, excluyendo el caso de Alemania durante el nazismo. Sobre este trasfondo de continuados ataques antisemitas virulentos que se han convertido en un elemento aceptado y familiar de hostilidad contra Israel y los judíos en la prensa árabe, la pregunta planteada por el profesor Bernard Lewis es de primerísima importancia: “dada la escala a la que todas estas actividades están teniendo lugar, la pregunta ya no es tanto si los gobiernos árabes tienen una política antisemita, sino por qué han adoptado esta política, hasta dónde han llegado con ella y cuán profundo ha sido el impacto de las mismas”.
 

 Dan Patier es el jefe de redacción de Justice y antiguo Consejero de Prensa y Relaciones Públicas de Yitzhak Rabin y Menachem Begin.