*texto publicado por el Licenciado Yeuda Ribko en la página de internet Darjei Noam.
Consulta recibida
"...¿como puedo saber que la Torah sea verdadera, y no que lo que otras religiones dicen sea la verdad?..."
Uruguay
"...¿Hay pruebas de que D''os entregó la Torá?..."
Argentina
Respuesta
Gracias por tan intrigantes preguntas que nos sirven no sólo para demostrar fehacientemente la veracidad de la Torá, sino que también la elección de Israel por parte de Dios; la existencia de Dios; la tremenda probabilidad de falsedad de las religiones; el lamentable estado moral-espiritual-cultural en que nos encontramos.Como siempre ocurre con el verdadero judaísmo: hechos en concordancia con las palabras.
El Pueblo que testifica
La Revelación en Sinai no fue exclusivamente al solitario Moshé.
Dios Reveló Su Majestad a (alrededor de) tres millones de personas.
Un sábado 6 de Siván del 2448 Dios manifestó Su existencia (como hecho
excepcional, irrepetido e irrepetible) a una muchedumbre, que no muy ansiosa ni
agradecida, recibió la Torá.
En efecto, los israelitas eran una masa poco amistosa y que de mala gana estaba
a los pies del monte Sinai, contemplando el espectáculo más maravilloso
y trascendental desde la Creación: la Revelación y entrega de la Torá.
Ahora bien, esa Torá por ejemplo afirma:
"(3) Vuestros ojos han visto lo que Hashem hizo...
(4) Pero vosotros, que fuisteis fieles a Hashem vuestro Elokim, todos
estáis vivos hoy.
...
(9) Solamente guárdate y guarda diligentemente tu alma, no sea que te
olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni que se aparten de tu corazón
durante todos los días de tu vida. Las enseñarás a tus hijos y a los
hijos de tus hijos.
(10) ''El día que estuviste delante de Hashem tu Elokim en Horeb, Hashem me
dijo: 'Reúneme al pueblo para que yo les haga oír mis palabras, las cuales
aprenderán para temerme todos los días que vivan en la tierra, y para enseñarlas
a sus hijos.'
(11) Y os acercasteis y os reunisteis al pie del monte. El monte ardía con
fuego hasta el corazón de los cielos, con densas nubes y oscuridad.
(12) Entonces Hashem os habló de en medio del fuego. Vosotros oísteis el
sonido de sus palabras, pero aparte de oír su voz, no visteis ninguna
imagen.
(13) Él os declaró su pacto, el cual os mandó poner por obra: las diez
locuciones (aseret hadevarim). Y los escribió en dos tablas de piedra.
(14) En aquel tiempo Hashem también me mandó a mí que os enseñara las
leyes y los decretos, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual
pasáis para tomar posesión de ella.
...
(32) ''Pues pregunta, por favor, a los días antiguos que te antecedieron,
desde el día que Elokim creó al hombre sobre la tierra, y desde un extremo
del cielo hasta el otro, si se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o
si se ha oído de otra como ella.
(33) ¿Existe otro pueblo que haya oído la voz de Elokim hablando de en
medio del fuego, como tú la has oído, y que haya seguido viviendo?
(34) ¿O algún dios ha intentado venir y tomar un pueblo para sí de en
medio de otro pueblo, con pruebas, señales, prodigios, guerra, mano
poderosa, brazo extendido y grandes terrores, como todo lo que hizo por
vosotros Hashem vuestro Elokim en Egipto, ante vuestros propios ojos?
(35) A ti se te ha mostrado esto para que sepas que Hashem es Elokim y que
no hay otro aparte de él.
(36) Desde los cielos te hizo oír su voz para enseñarte, y sobre la tierra
te mostró su gran fuego. Tú has oído sus palabras de en medio del fuego.
(37) Y por cuanto él amó a tus padres y escogió a sus descendientes después
de ellos, te sacó de Egipto con su presencia, con su gran poder."
(Devarim / Deuteronomio 4)
"(2) Hashem nuestro Elokim hizo un pacto con nosotros en Horeb.
(3) No fue sólo con nuestros padres que Hashem hizo este pacto, sino también
con nosotros, nosotros que estamos aquí hoy, todos vivos.
(4) Cara a cara habló Hashem con vosotros en el monte, de en medio del
fuego.
(5) Yo estaba entonces entre Hashem y vosotros, para declararos la palabra
de Hashem; porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al
monte. Entonces él dijo..."
(Devarim / Deuteronomio 5)
"(15) Todo el pueblo percibía los truenos, los relámpagos, el
sonido de la corneta y el monte que humeaba. Al ver esto, ellos temblaron y
se mantuvieron a distancia.
(16) Y dijeron a Moshé [Moisés]: --Habla tú con nosotros, y escucharemos.
Pero no hable Elokim con nosotros, no sea que muramos.
(17) Y Moshé [Moisés] respondió al pueblo: --No temáis, porque Elokim ha
venido para probaros, a fin de que su temor esté delante de vosotros para
que no pequéis.
(18) Entonces el pueblo se mantuvo a distancia, y Moshé [Moisés] se acercó
a la densa oscuridad donde estaba Elokim.
(19) Y Hashem dijo a Moshé [Moisés]: ''Así dirás a los hijos de Israel:
'Vosotros habéis visto que He hablado desde los Cielos con vosotros."
(Shemot / Éxodo 20)
Si el libro de Moshé contiene asertos como estos y otros varios de
similar tenor, involucrando directamente a los millones de testigos presentes,
y ninguno de ellos rechazó estas afirmaciones, y por el contrario, las
asumió como testimonios históricos, ¿será verdadera la Torá?
Si hubiera sido mentira, o una verdad disfrazada, ¿qué lo diferenció
del fantástico libro del ex-presidente?
¿Acaso es la evidencia de un tenebroso complot de más de tres millones de
personas?
Si los judíos no nos podemos poner de acuerdo ni siquiera en cosas tan
elementales como si se debe o no comer arroz en Pesaj, ¿podrían todos aquellos
poco coaligados israelitas tramar la mayor estafa de todos los tiempos?
No debemos recurrir más que a la experiencia para saber que si las palabras que
están en la Torá fueran falsas, los millones de testigos las
hubieran rechazado.
La vida de la Torá hubiera sido de escasos minutos, y no de más de 3300 años.
La Torá (que sin dudas de ser falsa no existiría ahora), sería considerada
dentro del género de la ficción, o de la mitología, o de la leyenda y no de
la Palabra de Dios, históricamente demostrada.
Nada más fácil para saber si un relato sobre un pueblo es cierto, que millones
de personas negándose a afirmar algo que dicen que les sucedió personalmente a
ellos, cuando en verdad, nada de eso les pasó...
Herencia nacional
Existen dos métodos de transmisión de la herencia nacional. Una es la leyenda,
la otra la historia objetiva.
Dentro de la leyenda se encuentran todas las declaraciones y relatos que
sucedieron a un individuo o a un grupo aislado, y que no tiene forma de ser
demostrada su veracidad.
Los que no presenciaron eso que se refiere, basan su credibilidad simplemente en
la fe, es decir, en el deseo ciego y carente de fundamentos de creer en lo que
se le dice. No decimos que la leyenda deba ser falsa, quizás es cierta,
pero, la certeza para los no presentes, es cuestión de fe, no de razón ni de
justicia.
En tanto, la historia puede basar su completa fiabilidad en el gran número de
testigos presenciales (además de otros aportes, por ejemplo, restos físicos,
pero, en cuanto a historiar las ideas, lo inmaterial, sin dudas que el número
de testigos es básico).
¿Cómo sabemos que la Segunda Guerra Mundial realmente ocurrió? Quizás fueras
todos cuentos de Hollywood, diseñados por la CIA, con la pérfida idea de
ubicar a los EUA en la cabecera de un imperio mundial...(en otro orden de cosa:
los antisemitas de hoy niegan la verdad histórica del Holocausto, pretendiendo
difundir la idea de que no es Historia, sino Leyenda, es por eso tan importante
el trabajo de preservar la memoria activa de los que fueron víctimas, autores,
y testigos del infortunio).
Sabemos que el libro del ex-presidente de nuestra fantasía es eso: fantasía.
¿Por qué? Pues, porque nadie recibió jamás tal obra.
Y suponiendo que la fantasía fuera el contenido del libro, y que en efecto el
ex-mandatario lo haya distribuido entre sus conciudadanos, la fantasía sería
el contenido del mismo. Fantasía corroborada por el pueblo en su conjunto. Pues
ellos (nosotros) son los testigos de la falta de verdad de su contenido.
Cuando Spielberg hace de creador y no de re-creador...
El eximio director está embarcado en un proyecto para preservar en
audio y video el testimonio fehaciente de los sobrevivientes del Holocausto. Él
parece reconocer el peligro de dejar que la memoria y la confianza en los otros
sirvan como testimonio para las generaciones. Es que, vivimos en una sociedad
sobreexcitada, descreída, carente de objetivos trascendentes, vacía...y desde
niños se mama la noción: "ver para creer". Sólo vale si YO (en mi
estúpida y nula opinión aseguro que) lo puedo ver, y carece de algún valor si
son otros (muchos, calificados) los que afirman algo (demostrable).
Spielberg con este loable emprendimiento hace historia, pues intenta
mantener el testimonio, que como dijimos, es una de las demostraciones científicas
de la ciencia histórica.
Por otro lado, cuando sacó a la luz "La lista de Schindler", estaba
re-creando la historia. Contando algo real, pero desde su punto de vista, más o
menos próximo a lo que realmente ocurrió, y con todas las limitaciones que
implica actuar y compendiar lo que es la vida.
Pero, cuando nos regaló con sus "Encuentros cercanos del tercer
tipo", sin dudas laboraba como creador, pues estaba creando un relato (que
por lo que sabemos) es fruto de la imaginación de uno o varios autores, sin que
sea basado en sucesos históricos.
Así pues, la misma persona en tres relaciones con el relato:
- como sustento de la historia;
- como recreador de la misma;
- como creador de leyendas.
¿Para qué mencionamos esto? ¿Qué relación puede tener con lo que es
nuestro tema?
Nos sirve para afirmar que la Revelación en Sinai sería históricamente más
real que la llegada del Hombre a la Luna.
No es nueva la idea, surgida inmediatamente luego de julio de 1969, de que en
realidad Armstrong y su camarada no alunizaron, sino que era todo una
estratagema yanqui, en medio de su conflicto "frío" con los
comunistas, para restañar la afrenta de que fueran los soviéticos los primeros
en poner públicamente un objeto en el espacio, y ante la imposibilidad
de hacer lo que el presidente Kennedy les había prometido.
Pero, ¡si millones de personas fueron testigos en directo del
alunizaje!, ¡¿cómo que no es verdad?!
Acaso, ¿no pudo ser un un truco de cámaras?
¿Una bonita representación de ciencia-ficción?
¿Una estafa a millones?
¿Qué pruebas materiales hay de la presencia humana en la Luna?
¿Unos trozos de roca que son de composición similar a la Tierra?
¿La palabra de los astronautas?
¿Lo que la tele difundió?
La Revelación en Sinai tuvo 3.000.000 de almas presentes.
Sin cámaras.
Sin intermediarios.
Sin exclusivismos.
Todos, todo el Pueblo presentes y frente a lo completamente espectacular que se
desarrollaba.
3.000.000 de testigos presenciales.
3.000.000 de personas que no se opusieron cuando se les dijo: "ustedes
estuvieron allí y vieron todo esto..."
¿Qué quieren que les diga?
Gracias a los magos del entretenimiento, hoy para mí es más confiable
la veracidad de la Torá que la de la conquista del espacio por parte de algunas
personas. (Aunque, en verdad, es posible con un buen telescopio observar las
huellas de las botas en la Luna...aunque, mi creencia basada en mis
observaciones personales e individuales, tampoco constituyen prueba de nada...)
Cuando veamos la próxima genialidad de Spielberg, preguntemos antes frente a cuál Spielberg estamos...
Aquellas Religiones o la Verdad
A lo largo y ancho de la historia y de las locaciones, surgieron y
murieron más de 10.000 religiones.
Entre todas ella hay una que se mantiene estable desde hace milenios, con las lógicas
evoluciones de los organismos vivos y dinámicos; y que es única en el hecho
que afirma categóricamente que Dios se les ha revelado como pueblo, y no a
ciertos individuos esclarecidos que luego atraen a los demás a su fe.
La única nación que atestigua la Revelación de Dios; la única religión
que así procede (y procedió); la única que además de lo maravilloso de su
azarosa existencia que demuestra un alto Designio, no proclama su verdad
basada en milagritos (de los que ya hablaremos), sino en testimonios de
millones; la única es es el judaísmo.
Para todos los sistemas legales desarrollados del mundo, los testigos son una
fuente confiable de información. Incluso se llega a decretar la pena capital
contra un ser humano, por aceptar la veracidad de los dichos de un par de
sujetos casi anónimos.
¿Podemos declarar que todos los testimonios de millones de personas, con
intereses contrapuestos y/o contrarios, son mentira?
Pero, es más factible que un testimonio individual, y sin otras pruebas sea
incorrecto, o al menos, cae dentro de la categoría de menos creíble, o más
dudoso.
De modo similar podemos colegir la posibilidad de error o fraude ante el
testimonio de una bandita de compinches que se asocian con el fin de
declarar como cierto, lo que ellos saben que no lo es, o, en el caso de error,
que sus intereses de grupo los lleva a aceptar y difundir creencias que son de
por sí dudosas. (Por ejemplo, los revisionistas de la Shoá; los
seguidores de tal o cual líder mesiánico, etc.)
A las personas nos gusta creer en milagros, preferimos las maravillas a
lo real, acudimos con galanura a la imaginería en lugar de la razón.
Si nos cuentan que somos estupendos, por ser quienes somos y nada más, ¿no nos
resulta la cima del orgullo?
Si nos regalan la eterna salvación (sea lo que sea) simplemente por dejar de
ser libres, ¿no nos extasiamos?
Si adornan la dulzura del amor y paz con espadas y fuego, ¿no nos sentimos
apresurados a escoger el supuesto amor?
Las mentiras bien envueltas pueden resultar un adorable alucinógeno...ese debe
ser el opio del cual se jactaba Marx...
Pero, ¿resulta probable que un pueblo entero esté confundido en testimoniar
más de cuarenta años de historia personalmente vivida?
¿Es posible que un pueblo de "dura cerviz", rebelde y escasamente
ligado, esté dispuesto a solidarizarse en un fraude mundial, y que no tiene un
muy claro fin o ganancia?
¿Es lógico suponer que haya un pueblo entero dispuesto a morir por lo que sin
dudas SABEN que es una mentira, y sin ganar nada, pues, supusimos que estaban
organizados para testificar en falso?
La razón además de la legalidad nos lo demuestran: Dios Reveló su Existencia
a Israel, y entregó a Sus elegidos Su Torá.
Existe otra diferencia fundamental, además de las ya expresadas, entre
Israel y las dos religiones que se endilgan el título de reveladas.
La Verdad no teme el cuestionamiento.
La Verdad es amiga de las preguntas.
La Verdad es la crítica a la existencia.
Pero.
Lo que es falso, rehuye la confrontación sincera.
Lo que es falso, se intenta preservar de la crítica por medio del rigor y del
terror.
Lo falso se instituye en dogmas, y elimina a los que disienten.
El judaísmo es el modo de vida del constante cuestionamiento.
Se pregunta todo.
Se critica todo.
Se juzga todo.
Se opina (con fundamentos a veces) sobre todo.
Nada queda libre de duda, ni siquiera Dios, ni siquiera la Torá.
Sólo en tiempos de gran crisis nacional (por persecuciones, esclavitud, etc.)
se intenta rigidizar las creencias, como mecanismo natural y temporal de
defensa de la identidad nacional, pero, en tiempos de bonanza y libertad, todo
vuelve a la licuadora de la interrogante.
Y, no son los disidente los que cuestionan.
No son los rebeldes los que se oponen.
No son los líderes los que abren tal o cual puertita, porque esa es la que les
conviene, y no otra, que prefieren mantener cerrada y oculta del vulgo.
Somos todos los responsables de vivir críticamente.
Y eso es lo que aprendemos desde niños (recordemos las lecciones acerca del Seder
de Pesaj), debemos preguntar y preguntarnos.
Debemos ser jueces justos, no permitir que la mentira florezca.
Los dogmas son buenos para otros, no para los judíos.
(Recordemos algo expresado en otro artículo, en el judaísmo cuando la ley se
establece, debe ser acatada fielmente; pero, en cuanto a pensamiento, no existen
dogmas.)
Y, ¿por qué podemos responder a una pregunta con otra pregunta?
¿Qué nos impulsa a dudar siempre?
¿Qué nos pasa a los judíos que somos siempre (o lo éramos) los rebeldes
buscadores de justicia, de libertad, de lo que es Verdad?
Pues, que fuimos testigos y depositarios de la Verdad Revelada, y por eso, nada
tememos a las opiniones falsas...
¿Podemos decir lo mismo de otras naciones, de las religiones, de las
creencias basadas en lo falso (o en un incorrecto vislumbre (acercamiento a) de
la Verdad)?
La Verdad nos hace libres...para preguntarnos acerca de qué aprehendimos de la
misma...
En tanto que los que mantienen "credos" con la fiereza de la
irrazonable violencia...¿son abanderados de que no-verdades?
¿Fraude?
Es indiscutido que es imposible que sea un fraude si los israelitas
fueron testigos de Sinai, y de la Salida de Mitzraim, y del texto de la Torá
que los refiere.
Por lo tanto, si los TODO el pueblo de Israel fue testigo, la Torá es
verdad, el Pueblo Escogido es Israel, Dios es Uno y Verdad, todo lo demás que
se argumente en contra...no es verdad.
Pero, supongamos que en realidad el texto de la Torá fuera de una compilación
posterior, imaginemos que Ezrá HaSofer (Esdrás el escriba) lo introdujo
entre los que retornaron del Exilio Babilónico, ¿no estaríamos todos siendo víctimas
de una tremenda estafa?
Entonces, ¿cuál es la prueba de que en realidad Sinai es el punto de la
Revelación, y que no hubo una engañifa colectiva siglos más tarde, con la entrega
de una Torá espuria?
La prueba para concluir que Ezrá (o cualquier otro personaje o grupo en
cualquier época) no pudo estafar a todos, es una cuestión de usar por un
instante la lógica de la experiencia.
Tomemos este ejemplo.
Hace unos años, al conmemorarse los 500 años de la usurpación (llamada descubrimiento)
de América por parte de los europeos, muchas personas (incluso descendientes de
europeos) sintieron surgir en sus entrañas un grito libertario, tuvieron la
necesidad de restañar el dolor, robo, matanza, eliminación que la cual
"fuimos" víctimas.
Se hablaba de las atrocidades europeas, de la depredación, etc.
La mayoría de las cosas eran señalamientos de verdades históricas.
¿Qué hubiera pasado si entre los defensores del descubrimiento se
hubiera predicado que en realidad Colón nunca existió, que la conquista
tampoco, que América siempre estuvo relacionada (y en dependencia) con Europa?
¿Alguna persona en su sano juicio aceptaría este disparate?
Y, ¿por qué no?
Simplemente porque no existe en las tradiciones populares, en los relatos
familiares, una idea tal: América eternamente europea, sin aborígenes, sin
nativos...El que quisiera vender esta idea, sería rápidamente tildado de loco,
fantasioso, o mentiroso sin necesidad de recurrir a los libros de historia
certificada.
Sólo piensen en esto un instante...
¿Qué pasaría entre los quisquillosos judíos si algún iluminado
les viniera con el cuento escrito en un supuesto libro entregado por Dios, de
que TODO el Pueblo fue participante en la Revelación (si eso no hubiera
ocurrido)?
¿Quién aceptaría semejante cuento?
Supongamos que algunos dijeran que podría ser cierto, pero, consultando con los
ancianos, con los sostenes de la tradición, rápidamente caería semejante
absurda teoría.
Por lo tanto, la Revelación en Sinai no tiene posibilidad de ser fruto de la
creación literaria posterior...pues, fue narración en la Torá jamás fue
considerada por el Pueblo como fantasía, ni mito encubridor, sino como el texto
que plasmaba los sucesos acaecidos.
La cantidad de testigos, y la continuidad de los mismos, es lo que posibilita
discernir la falsedad o verdad de lo que estamos tratando.
Un evento de gran importancia con un millonario número de testigos presenciales
no puede perpetuarse como una verdad, si no lo es. (Atención: mentiras es
posible infundir y sostener con firmeza durante siglos y kilómetros, por lo que
debemos darnos cuanta de que nuestro tema es la de falsificar la existencia de
un evento público y manifiesto, y no de la posibilidad de que mentiras
sean consideradas como verdad).
La única Revelación nacional
¿Por qué ninguna de las miles de religiones han predicado que su
verdad es fruto de la revelación a toda la nación?
Simplemente, porque no tendrían como demostrar tal aserto.
Supongamos que los uruguayos nos sentimos defraudados con nuestra selección
de fútbol que hace muchas décadas no nos otorga la satisfacción de una Copa
Mundial. Y, entonces, los integrantes de la actual selección víctimas de
nuestro desconsuelo colectivo, y apremiados por nuestro glorioso pasado de
glorias, deciden convocar a la prensa nacional e internacional al aeropuerto.
Bajan todos los jugadores y delegados de un avión, y en sus manos: la ¡Copa
del Mundo (FIFA)!
Reunidos todos en el salón de conferencias, los jugadores exaltados saludan a
toda la población del país, y les quieren homenajear esta victoria
trascendente, única en la historia del país...
Entonces, uno de los periodistas tímidamente le pregunta al capitán:
"disculpe, estamos en el año 2000, el Mundial recién es en el 2002; ¿cómo
consiguieron el campeonato?"
Cuando la Verdad (Dios) Se reveló por única vez, los millones de testigos
(como vimos) no faltaron...TODO un Pueblo estaba presente...
Por eso, no es extraño que los que dicen haber ganado la copa de la verdad
siempre sean seguidores de personajes carismáticos, o de grupos
organizados...pero, nunca tengan las evidencias mínimas para sus
pretensiones.
Como dijimos antes: la aceptación de la verdad portada por uno, o algunos, cae dentro de la fe; pero, la Verdad revelada a una nación entera, eso es CONOCIMIENTO.
Milagritos
Ah, pero nuestro dios hizo tal o cual milagro...
Nuestro líder hace aparecer anillos de oro del aire...
Pero, nuestro profeta subió a los cielos...
Revive muertos, cura enfermos, da prosperidad...
...
Para definir en breve los milagros (en realidad los milagros son otra
cosa, que no diremos en este artículo), digamos que hay de tres clases:
1- los muy, muy, escasos preparados por Dios desde la Creación del Mundo como
distorsión de las leyes físicas (que en realidad, no son ninguna excepción de
estas leyes que son inquebrantables, incluso por el mismo Dios, sino aplicación
paranormal de las mismas- como sea, son muy pocos);
2- los que son sucesos perfectamente naturales y explicables, pero que acontecen
cuando son necesarios, pareciendo que son un hecho maravilloso;
3- los que son producto de un conocimiento acerca de la Naturaleza que no es común
a la cultura del estadio de desarrollo social en el cual se desarrolla. Dentro
de estos fenómenos se circunscriben también las prácticas llamadas
popularmente y arcaicamente como magia y brujería (que esto se debe entender
como utilización de procedimientos que caerían dentro del conocimiento
científico, pero que aún no han sido estudiados por las Ciencias).
Los milagritos de las religiones, ¿a cuál de los tipos corresponden?
Para un primitivo puede parecerle milagroso que me comunique a miles de kilómetros,
con imagen y sonido en tiempo real...
Y, para acabar con estos profetitas, santitos, diosesitos, milagritos, etceterítas:
"(1)''Tendréis cuidado de hacer todo lo que yo os mando; no añadiréis
a ello, ni quitaréis de ello.
(2) ''Si se levanta en medio de ti un profeta o un soñador de sueños, y te
da una señal o un prodigio,
(3) si se cumple la señal o el prodigio que él te predijo al decirte:
'Vayamos en pos de otros dioses' --que tú no conociste-- 'y sirvámoslos',
(4) no escuches las palabras de tal profeta ni de tal soñador de sueños;
porque Hashem vuestro Elokim os estará probando, para saber si amáis a
Hashem vuestro Elokim con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
(5) En pos de Hashem vuestro Elokim andaréis, y a Él reverenciaréis.
Guardaréis Sus mandamientos y escucharéis Su voz. A Él serviréis y a Él
seréis fieles.
(6) Pero tal profeta o tal soñador de sueños ha de ser muerto, porque
predicó la rebelión contra Hashem vuestro Elokim que te sacó de la tierra
de Egipto y te rescató de la casa de esclavitud. Él trató de desviarte
del camino por el que Hashem tu Elokim te mandó andar. Así eliminarás el
mal de en medio de ti.
(7) ''Si te incita tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o tu
amada mujer, o tu íntimo amigo, diciendo en secreto: 'Vayamos y sirvamos a
otros dioses' --que tú no conociste, ni tus padres,
(8) dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o
lejos de ti, como está un extremo de la tierra del otro extremo de la
tierra--,
(9) no le consientas ni le escuches. Tu ojo no le tendrá lástima, ni tendrás
compasión de él, ni lo encubrirás.
(10) Más bien, lo matarás irremisiblemente; tu mano será la primera sobre
él para matarle, y después la mano de todo el pueblo.
(11) Lo apedrearás, y morirá, por cuanto procuró apartarte de Hashem tu
Elokim que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.
(12) Y todo Israel lo oirá y temerá, y no volverá a hacer semejante
maldad en medio de ti."
(Devarim / Deuteronomio 13)
La Torá, cientos, miles, de años antes de que surgieran seudo-profetas que
predican las verdades (que no lo son) nos advierte acerca de su peligrosidad;
incluso nos avisa de que usarán de milagros, prodigios y señales.
¿Acaso debemos creer en un sujeto, o grupo, porque son portadores de
tradiciones de milagros?
¿No será, realmente, que debemos rehuirlos precisamente por esto?
Si somos aborígenes de una selva desconocida para el resto del mundo, y nos descubre
un explorador que porta un equipo de audio y una antena satelital, además de
otros chiches tecnológicos. Y por medio de sus inexcusables poderes superiores
nos hace oír las voces que de la caja negra nos inducen a creer que él es un
enviado de los dioses, realmente, ¿es un enviado de los dioses?
Maimónides escribe:
"Israel no creyó en Moshé, nuestro maestro, a causa de los milagros que
él realizó. Porque cuando la fe de uno se basa en milagros, queda la duda en
mente, si es que estos milagros se pueden haber hecho por medio de lo oculto y
brujería...
¿Qué entonces eran las pruebas para creerle? La Revelación en Sinai que
nosotros vimos con nuestros propios ojos, y oímos con nuestras propias orejas,
no teniendo que depender del testimonio de otros..." (Mishné Torá
- Fundamentos de la Torá 8:1)
"Ah, ¿pero no es un milagrito la revelación de Sinai?"- dirá el
tozudo creyente de lo falso, o el honesto buscador de la Verdad.
Y podemos responder que la magnitud de los sucesos acaecidos (por más de
cuarenta años, en diversas regiones, frente a incontables testigos, forzando la
razón hasta límites increíbles) nos llevan a casi decidir que es imposible
que sean obras de uno o varios científicos de lo oculto (magos). (Leer el
relato que se encuentra en Shemot / Éxodo 8 en adelante, de cómo los brujos de
Faraón fracasaban en emular las pruebas de Moshé, y las plagas de Dios, nos
llevan a reconocer la majestad de lo allí acontecido).
La Verdad se demuestra por sí misma
"(32) ''Pues pregunta, por favor, a los días antiguos que te
antecedieron, desde el día que Elokim creó al hombre sobre la tierra, y
desde un extremo del cielo hasta el otro, si se ha hecho cosa semejante a
esta gran cosa, o si se ha oído de otra como ella.
(33) ¿Existe otro pueblo que haya oído la voz de Elokim hablando de en
medio del fuego, como tú la has oído, y que haya seguido viviendo?
(Devarim / Deuteronomio 4)
Tal como la Torá anuncia, nadie jamás pudo declarar que su creencia (o religión) está basada en una revelación nacional, sólo los judíos...
Por esta Revelación de Dios en la realidad, los judíos no lideramos las
inquisiciones, ni gritamos que somos los verdaderos sometiendo a los otros, ni
predicamos las guerras santas, ni tratamos de convertir a nadie por medio
de fuerza o estratagemas, ni reclamamos fe en lo absurdo...SABEMOS cuál es la
Verdad.
Un SABER VERDADERO alejado de la fe.
Un saber verdadero que resiste la crítica.
Un saber verdadero que trasciende los tormentos (y los deleites).
Y, si supusimos que la Torá es falsa, ¿cómo explicar que tuvo el tupé de
profetizar (y acertar) que ningún otro pueblo jamás podría declarar para sí
la revelación nacional?
Ningún estafador, tan hábil como para venderle la Torá al MUNDO, puede
ser tan torpe de declarar algo que lo puede hundir de inmediato...por lo tanto,
la Torá, es verdadera.
No es ninguna sorpresa que las religiones se fundamenten en demandas de revelación
personal...
Para concluir...por ahora
"(39) Reconoce, pues, hoy y considera en tu corazón que Hashem
es Elokim arriba en los cielos y abajo en la tierra, y no hay otro.
(40) Guarda sus leyes y sus mandamientos que yo te mando hoy, para que te
vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues los días
sobre la tierra que Hashem tu Elokim te da para siempre.''
(Devarim / Deuteronomio 4)