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Actualidad Israelí |
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sección semanal 22-12-00 |
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Por Ezequiel Finkelberg
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La otra cara de los acontecimientos ocurridos en Israel durante los últimos levantamientos
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¡Todos
a las Urnas!
Los sucesos de las ultimas dos
semanas han sido vertiginosos. Catorce días atrás Ehud Barak se
veía obligado a aceptar la orden de la Kneset que convocaba nuevas elecciones
para Primer Ministro. Intentando cubrir que se trataba de un “pedido” que no
podía rechazar dijo en uno de sus últimos discursos ante la Kneset que
“aceptaba” la “sugerencia” del cuerpo legislativo y que estaba dispuesto
a afrontar nuevas elecciones.
Ante las preguntas de la prensa sobre
la posibilidad de que tuviera que afrontar elecciones frente al miembro del
Likud, Biniamín Netaniahu, el hasta entonces Primer Ministro, sostuvo no
tenerle “miedo a nadie”.
Pocos días después, anunciaba su renuncia indeclinable. Sin
mayoría en el parlamento, con miembros dentro de su partido disconformes tanto
en lo referente a las negociaciones con los palestinos como frente al
sofocamiento de la intifada de Al Aqsa, el líder máximo de Israel se
encontraba solo antes los datos de las encuestas que anunciaban una aplastante
derrota frente al favorito de la oposición. Fue entonces que anunció su
renuncia .
A pesar de que Netaniahu no había anunciado su vuelta
a la política la movida tenía un claro destinatario. Con su alejamiento de la
jefatura del gobierno, las elecciones sólo podrían llevarse a cabo entre
miembros del parlamento. Biniamín Netaniahu no lo es.
Así, el candidato que enfrentaría a Barak resultaría el
presidente del partido Likud, Ariel Sharon. La prensa internacional y la
mayoría del ambiente político en le exterior lo acusa, al menos en público,
de provocar el desbarrancamiento del proceso de paz con su visita al Monte del
Templo, el lugar mas sagrado para del judaísmo. Las encuestas en este caso darían
igualmente el triunfo a la oposición pero el margen de diferencia es tan chico
y los indecisos tan grandes, que la lucha seria mucho mas pareja que en el caso
del favorito de centro derecha.
Una vez más, cuando las
posibilidades de Netaniahu parecían acabar, decidió este volver a la política
y correr por la dirigencia del gobierno. Sus condiciones eran dos: o se anulaba
la cláusula legar que indica que sólo los miembros de la Kneset pueden ser
candidatos (de otra manera no podría competir) o la disolución de la Kneset.
La primera de las exigencias tenía la oposición de un cuerpo legislativo
apoyado en la democracia que no ajusta leyes en beneficio de personas
individuales. En relación a las segunda de las exigencias realizadas a la
Kneset encontró la oposición del partido religiosos Shas, que se preocupaba de
perder su alto numero de bancas en el parlamento, bajando de 17 diputados a
alrededor de 10 según las encuestas informaban.
De esta manera los carteles en las
calles de Israel apoyando a Sharon por la candidatura empiezan a
proliferar y Netaniahu quedo afuera una vez más. Netaniahu no se
retiro de la contienda sin antes anunciar que él sabia que la cámara habría
de disolverse tarde o temprano y “mas tarde que temprano según mi visión”;
aduciendo que ese será el momento adecuado para postularse a Primer Ministro.
La carrera contra el reloj ante unas
elecciones dentro de un mes y medio sucederían luego del año y medio propuesto
por Barak dentro del cual había prometido llegar a un acuerdo con los
palestinos.